Jabal Alasid
Los lugares donde la Guerra Fría arde
Monte León · La Joya del Desierto
El Jabal Alasid es un palacio móvil instalado sobre una de las fortalezas terrestres que siguen activas desde la Gran Guerra. Recorre los desiertos de Arabia con su estructura de acero y mármol blanco revestida de oro. La corte recibe a diplomáticos, empresarios, artistas y celebridades de ambos bloques, atraídos por la riqueza petrolífera y la hospitalidad del palacio.
Origen y funcionamiento
El Leviatán participó en la unificación de Arabia tras la caída del Imperio Otomano. Su continuidad en servicio depende de un consumo descomunal de petróleo, que la corte sostiene como demostración de riqueza.
Miles de sirvientes trabajan para mantener la fortaleza y atender a los huéspedes. Viven hacinados en sus dependencias interiores; quienes reciben castigos son enviados a trabajar en las calderas. Bajo los complejos de recepción, el Jabal Alasid conserva capacidad militar para arrasar ciudades y doblegar gobiernos.
Palacio Real
Las dependencias superiores reúnen paredes de mármol, techos de oro, fuentes, palmerales, piscinas y grandes salones de vidrio. El conjunto incluye un aeródromo privado y una mezquita con cúpula de oro.
La Guardia Real protege los espacios de la corte. El acceso a los interiores del palacio está restringido, y solo una parte de los visitantes llega a conocer sus dependencias más reservadas.
Casa de Invitados
La Casa de Invitados funciona como un complejo de lujo para embajadores y huéspedes de las élites internacionales. Dispone de balneario, baños romanos y el Casino León. Sus recepciones y celebraciones se cuentan entre las fiestas más exclusivas y salvajes del planeta.
La vigilancia alcanza las actividades privadas de los huéspedes. Cámaras y espías registran sus estancias mientras el acceso a lujos, favores y vicios facilita situaciones comprometedoras.
El Diwan y los intereses petrolíferos
El Diwan de Asuntos Exteriores opera desde el palacio y utiliza la hospitalidad como medio para obtener información. Los secretos de los invitados alimentan operaciones de corrupción, presión y chantaje dirigidas a quienes deciden contratos, concesiones, precios y suministros.
Es la agencia petrolífera más poderosa y aspira a dominar el mercado mundial. La FNC y la IURR compiten por mantener acceso a la corte y a sus recursos, al tiempo que sus propias agencias intentan limitar la influencia del Diwan.
