Tokyo
Los lugares donde la Guerra Fría arde
Ciudad Libre
Tokyo es una megalópolis vertical de cristal, plástico, neón y anuncios holográficos. Funciona de facto como una ciudad-estado con legislación y fronteras propias, aunque carece de reconocimiento internacional como Estado independiente. El poder se concentra en las megacorporaciones, las compañías de seguridad y las organizaciones mafiosas.
La Gran Humillación
Tras la Gran Guerra, un tratado obligó a Japón a renunciar a sus territorios coloniales del Pacífico y a subordinar Tokyo a los intereses de las compañías columbinas. La familia imperial conservó su posición, pero quedó exiliada en Kioto y excluida de los asuntos de la ciudad.
La administración corporativa disfruta de una legislación económica extraordinariamente permisiva. Tokyo carece de un gobierno central y de una fuerza policial pública; la protección depende de empresas privadas, algunas con Everymen entre sus efectivos, y de los servicios de los Yakuzas.
Hyperion Motors y la TDA
Hyperion Motors, conglomerado tecnológico y fabricante de automóviles, fue la primera compañía columbina en instalarse y encabeza las megacorporaciones locales. La construcción del Helion Core proporcionó la energía que permitió la expansión urbana e industrial.
Hyperion promueve la Tokyo Development Authority, TDA, alianza de corporaciones y organizaciones mafiosas. Tadahiro Shimazu es su director nominal, pero el poder real pertenece a Henry Iwasaki, dirigente de Hyperion. La TDA busca convertir la independencia de facto de Tokyo en soberanía reconocida y extender su poder sobre China, Corea, Japón y Australia.
Distritos de las Luces
Shibuya, Shinjuku y los demás Distritos de las Luces reúnen centros comerciales, neones y anuncios holográficos. El consumo y los excesos dominan estos espacios, mientras el tamaño de la ciudad y la falta de centralización permiten el funcionamiento del mayor mercado negro del mundo.
La actividad laboral es extremadamente competitiva. Los desplazamientos desde el extrarradio, las jornadas prolongadas y las condiciones de trabajo alimentan el agotamiento de la población. En el corazón financiero opera una importante célula de los Holandeses.
Torre Astreo y Helion Core
La Torre Astreo es el mayor y más alto rascacielos de Tokyo y la sede de Hyperion Motors. Representa uno de los principales centros de poder corporativo e influencia de la FNC en Japón.
Bajo el edificio se encuentra el Helion Core, el gran reactor nuclear que abastece a la ciudad. La VKKB y los Holandeses han intentado infiltrarse en sus instalaciones durante décadas sin éxito.
Estación Hipersónica de Tokyo
Construida junto a la Torre Astreo y alimentada por el Helion Core, la estación conecta Tokyo con el resto de Japón mediante trenes hipersónicos y grandes vías y túneles.
Quienes no pueden pagar ese transporte utilizan una red de metro laberíntica o pasan horas en las congestionadas autopistas. La infraestructura energética y de transporte refuerza la posición de Hyperion en la vida cotidiana de la ciudad.
